Cómo he organizado mi plan de aprendizaje para 2019

Cómo he organizado mi plan de aprendizaje para 2019

En el momento de escribir estas líneas ya ha transcurrido el 5% del año 19. No te agobies, pero el tiempo pasa volando. Y seguro que te lo han dicho muchas de las personas que te rodean pero, a medida que te haces mayor, tendrás la sensación de que el tiempo pasa más deprisa.

Pero no estoy escribiendo para hablar de la Ley de Weber-Fechner, sino para compartir las acciones que he decidido tomar este año para organizar mi plan de aprendizaje.

¿Por qué necesitas un plan de aprendizaje?

A finales del año pasado me di cuenta de que había dejado un poco apartado mi aprendizaje personal. Trabajo como ingeniero de software y creo firmemente en la mejora continua. Pero es que aunque no creyese en ella, es una profesión en la que debes estar actualizando tus conocimientos y habilidades constantemente. Cada año aparecen varias innovaciones o técnicas que te permiten ser más competente y es fácil quedarse atrás respecto a lo que demanda el mercado.

Primer paso: Analizar cuánto tiempo tengo

Saber cuánto tiempo voy a poder dedicar a mi aprendizaje es fundamental para poder marcarme objetivos realistas. De lo contrario, me sentiría muy frustrado al querer hacer algo y darme cuenta de que estoy demasiado cansado o no tengo suficiente tiempo de calidad durante la semana.

El ejercicio que hice fue elaborar la típica agenda semanal para plasmar de una forma visual el tiempo que dedico a mis tareas diarias. Transportes, tareas del hogar, un rato para la familia y suficiente tiempo para descansar (8 horas al día). Esto último es importante, porque en el pasado he tenido que robarle horas al sueño para poder estudiar algo. Pero el cansancio hace que tenga menos energía y fuerza de voluntad para cumplir el resto de mis obligaciones, así que es algo a lo que esta vez no quería renunciar.

Mi agenda semanal

Dar visibilidad a mi uso del tiempo me ayudó a quitarme un peso de encima. Aunque yo tenga la sensación de que puedo hacer más, la realidad es que entre semana es mejor que no me preocupe por dedicar tiempo al aprendizaje. Mi agenda ya está lo suficientemente cargada de obligaciones y no quiero renunciar ni al descanso ni al ocio.

Mi prioridad es lograr conseguir una constancia y no quemarme para crear un hábito. En tu caso, puede que no tengas tantas obligaciones u otras prioridades. Pero como decía el maestro Muten Rōshi (武天老師), no hay que olvidar descansar bien, comer bien y divertirse.

Mi opción será dedicar ese tiempo al aprendizaje los fines de semana.

Segundo paso: Establecer objetivos alcanzables y realistas

Sabiendo el tiempo de que dispongo, ya puedo considerar objetivos realistas. Para ello, necesito recopilar información para conocer cómo estoy, de dónde vengo y dónde quiero estar en un año.

Una de las principales herramientas para ello es pedir feedback. A tus compañeros de equipo, tu responsable, tu familia, tus amistades o tu pareja. Haz preguntas concretas sobre situaciones del pasado para evaluar tu rendimiento y descubrir qué tienes que mejorar. No tengas miedo de reconocer dónde están tus límites, porque el conocimiento de ti mismo te hará ser consciente de ellos y trabajar para superarlos.

Aún así, a veces es difícil decidir lo que uno quiere hacer. Para ayudarte a descubrirlo, considera hacer una proyección a futuro. Pregúntate donde quieres verte en un año y haz el ejercicio de visualizar como sería tu vida si lo consiguieses. La proyección es una técnica utilizada por deportistas de élite para llevar su mente a un estado que les permita reaccionar mejor en situaciones de estrés y mantener la calma al estar bajo presión. Pero también para recorrer el camino necesario para llegar a ese momento que visualizan: una competición, olimpiada o partido importante.

En tu caso, pregúntate: ¿Qué cambiaría? ¿Qué podrías hacer que ahora no haces? ¿Qué dejarías de hacer? Anota las respuestas y eso te ayudará a saber cuáles son tus objetivos.

Haz una lista pensando en tu crecimiento, no en los resultados

Por último, a la hora de escribir tus objetivos procura mantener una mentalidad enfocada en el crecimiento. Lo que te hará crecer no es el resultado final, sino el camino que recorrerás y tu esfuerzo para conseguirlo.

Tener clara esta diferencia te hará valorar los resultados de tu esfuerzo, en lugar de el éxito o fracaso de tus metas. Por ejemplo, si tu objetivo es:

“Desarrollar un juego para móviles”

Tendrás éxito solo cuando el juego esté terminado y como mínimo que se pueda jugar, o publicado en alguna tienda de aplicaciones. Es un objetivo ambicioso, pero el propósito se aleja un poco de lo que yo quería conseguir: aprender. Es muy fácil que pueda desanimarme a mitad del camino si me doy cuenta de que no avanzo tan rápido como me gustaría y pensar que he fracasado. Sin embargo, si lo reescribo de la siguiente forma:

“Aprender a desarrollar juegos para móviles”

Cada pequeño rato que le dedique a ver vídeos, hacer cursos y practicar con Unity va a contribuir a cumplir mi objetivo. Voy a aprender y me voy a sentir satisfecho. Voy a crecer en conocimiento y disfrutar del camino.

Tercer paso: Márcate una fecha límite

Este es el paso con el que puede que no estés tan de acuerdo, pero estoy muy orgulloso de haber tomado esta decisión.

Márcate una fecha límite para cada cosa que quieras aprender. Tiene la misma importancia decidir qué hacer como cuándo dejar de hacerlo.

¿Por qué estoy orgulloso de esta decisión? En el pasado, simplemente escribía en una lista las cosas que quería hacer. Como mucho las priorizaba, ordenándolas por dificultad, interés o importancia. Pero al no tener una fecha límite para finalizarlas, pasaban las semanas y no hacía nada. A veces saltaba de una a otra, sin conseguir una constancia.

Marcar una fecha límite me ha obligado a elegir qué voy a hacer primero y cuándo dejar de hacerlo. Por lo tanto, voy a empezar con lo que más me motiva, pero el resto de cosas que también me interesan no se van a quedar acumuladas en una lista. Sé que voy a empezar la siguiente en una fecha determinada.

He elegido poner un mes de límite para cada tema. En la siguiente imagen puedes ver el panel de Trello que me he hecho. Este panel me sirve una vez más para visualizar, pero también para apuntar enlaces útiles, comentarios de aprendizaje y listas de tareas para cada tema específico.

Mi plan de aprendizaje anual

Cuando termine el mes, pueden pasar tres cosas:

  1. Le he dedicado tiempo suficiente al tema, estaré contento por haber aprendido y motivado por empezar algo nuevo.
  2. No le habré dedicado tiempo suficiente al tema, por lo que no he encontrado la motivación adecuada o el tiempo de calidad para hacerlo. Estaré contento por haber descubierto esto sobre mí y motivado por empezar algo nuevo.
  3. El tema me ha gustado tanto que querría dedicarle más tiempo. En este caso, ¡el plan de aprendizaje es mío! Lo cambiamos y extendemos la fecha.

Tal vez pensarás: Si puedes extender la fecha, ¡el 3 es trampa! Y a lo mejor tienes razón, pero la idea es ser honesto contigo mismo y hacerlo solo cuando es para continuar un esfuerzo que has hecho, no para darte más tiempo para empezar algo que en realidad no te ha apetecido.

Conclusiones

He elaborado este plan después de lo que he aprendido el año anterior sobre marcarme objetivos personales y haber hecho de mentor para varios compañeros en las empresas que he trabajado.

Mis principios al diseñar el plan han sido:

  • Ser realista con mi tiempo disponible
  • Evitar frustrarme por no conseguir los objetivos
  • Marcarme objetivos basados en crecimiento, no en resultados
  • Hacer cosas diferentes para no aburrirme y mantenerme motivado

Quería compartirlo para leerme dentro de un año y valorar cómo me ha ido, qué ha funcionado y qué debo cambiar para el año siguiente.


Si has leído esto y quieres que te ayude a elaborar tu propio plan de aprendizaje, no dudes en ponerte en contacto conmigo. O si lo prefieres, échale un vistazo a mis planes de mentoring.